Halloween tiene raíces en tradiciones celtas, celebraciones cristianas medievales y costumbres populares. ¿Son compatibles los fundamentos y prácticas de Halloween con los principios bíblicos? ¿Debería un cristiano celebrar Halloween?
En este artículo se examinará por qué la celebración de Halloween resulta incompatible con los principios bíblicos, a partir del análisis de sus antecedentes históricos y religiosos. Esta es una investigación cualitativa-documental, mediante el análisis histórico-descriptivo y bíblico-teológico.
Desarrollo histórico de Halloween
Se inició con los celtas (Irlanda, Escocia, Gales y Francia); cuyos orígenes precristianos no pueden fecharse con precisión. Los antiguos celtas distinguían el año en dos grandes períodos estacionales: el luminoso, de mayo a octubre; y el oscuro, de noviembre a abril. Sin embargo, los celtas iniciaban su celebración un día antes: el 31 de octubre.
La fiesta de este día se llamaba Samhain, que era celebrada alrededor del 1 de noviembre y marcaba el comienzo del período oscuro y el final del verano. Según la literatura irlandesa medieval, durante esta celebración podían producirse encuentros entre los seres humanos y los habitantes del mundo sobrenatural.[1] Se creía que, durante esta festividad, la frontera entre el mundo natural y el sobrenatural se volvía más permeable. Ellos suponían que los “duendes, gatos negros, hadas y demonios de toda clase rondaban la tierra. Era el tiempo de apaciguar a los poderes sobrenaturales que controlaban el proceso de la naturaleza”.[2] Según David Skal, “El velo entre la vida y la muerte estaba en su punto más delgado, y vivos y muertos podían mezclarse. Esa es la raíz de todas las celebraciones de Halloween”.[3]
Aunque no tiene sustento histórico de los celtas antiguos, algunos han señalado que, en aquella noche, los sacerdotes (druidas) iban de casa en casa para pedir alimentos para su propio consumo y ofrendas para sus deidades. Según el folclore irlandés y escocés, se colocaban nabos tallados en las ventanas o entradas de las casas para ahuyentar a los espíritus malignos.[4]
Por su parte, los romanos celebraban una festividad llamada “Lemuria”, que se realizaba los días 9, 11 y 13 de mayo. Según creían, durante esas noches los espíritus de los muertos rondaban las casas. ¿De qué manera ellos ahuyentaban a estos espíritus? Según Publio Ovidio Nasón, el jefe de familia (paterfamilias) realizaba un ritual a medianoche: se purificaba con agua, arrojaba habas negras detrás de sí y hacía sonar un objeto de bronce mientras pedía a los espíritus que abandonaran el hogar.[5]
Para contrarrestar Lemuria, el 13 de mayo de 609 d. C., Bonifacio IV consagró el Panteón a María y los mártires. Hacia el año 732 d. C., Gregorio III dedicó un oratorio a todos los santos, vinculado posteriormente con su celebración el 1 de noviembre. En el año 835, el emperador Luis el Piadoso dispuso que Todos los santos se celebrara el 1 de noviembre en el Imperio franco. El objetivo era honrar a los muertos cristianos sagrados que no tenían un día especial de celebración.
La fiesta Todos los santos recibió en inglés los nombres de All Saints’ Day o All Hallows’ Day. Su víspera, el 31 de octubre, fue conocida como All Hallows’ Eve o All Hallows’ Even (“víspera de Todos los santos”); de esta última expresión derivó, por contracción en escocés, el nombre Halloween. Así, Halloween surgió como víspera de Todos los santos y evolucionó combinando tradiciones cristianas medievales, folclore celta y costumbres estadounidenses.
Con el paso del tiempo, la Iglesia católica celebra Todos los santos el 1 de noviembre y la Conmemoración de los fieles difuntos (o Día de los muertos) el 2 de noviembre, celebrada desde finales del siglo X y la primera mitad del XI. El 2 de noviembre, los sacerdotes católicos exhortaban a orar por los difuntos en el purgatorio, creyendo que estas oraciones contribuían a su purificación antes de entrar en el cielo.
Según la Iglesia católica, el 1 de noviembre se ora por aquellos santos que ya murieron y que están en el paraíso. El 2 de noviembre se ora por aquellos que aún están en el purgatorio.
Las celebraciones católicas de Todos los santos y los Fieles difuntos desempeñaron un papel importante en la formación histórica de Halloween, y esto se evidencia por tres motivos:
- La fecha: 31 de octubre, un día antes del 1 de noviembre.
- El ciclo de celebraciones: Allhallowtide, que incluye Halloween, el Día de todos los santos y el día de los Fieles difuntos (o «día de los muertos»).
- Souling. Esta práctica se relaciona con los antecedentes del actual “dulce o truco”.
Esta relación es muy bien sustentada por Michael Carter, quien declaró lo siguiente:
“Durante la Edad Media —y, en algunas partes del país, mucho después—, en los días cercanos a Halloween y a los Fieles difuntos, los miembros más pobres de la comunidad practicaban el souling. Esto consistía en acudir a las puertas de sus vecinos más acomodados para pedir limosna. Recibían «pasteles de almas» elaborados con avena y, a cambio, ofrecían oraciones por las almas de los familiares y amigos fallecidos de quienes les daban esa ayuda”.[6]
Como es evidente, la práctica del «dulce o truco» del Halloween de hoy tiene como antecedente la práctica del Souling que promovía el catolicismo durante la Edad media.
De manera semejante, Kyle Smith declaró que,
«Aunque pueda parecer poco sagrado que la víspera de Todos los santos —Halloween— sea una noche en la que los esqueletos emergen de la tierra, la celebración de tres días de Allhallowtide (Halloween, Todos los Santos y los Fieles Difuntos o «Día de los Muertos») es quizá la celebración más plenamente cristiana del año, al menos desde el punto de vista histórico».[7]
“Por extraño que parezca, quienes celebran Halloween participan, sin saberlo, en una festividad ancestral que honra los huesos de los mártires”.[8]
En Europa, diversas tradiciones relacionadas con Halloween incluían el uso de disfraces y las visitas a las viviendas para solicitar alimentos.
Los puritanos que emigraron de Inglaterra a Nueva Inglaterra durante el siglo XVII rechazaban Halloween y otras festividades vinculadas con el catolicismo, por considerarlas supersticiosas y contrarias a sus creencias religiosas.
Sin embargo, durante el siglo XIX, la inmigración irlandesa y escocesa contribuyó decisivamente a difundir Halloween en Norteamérica. Con el tiempo, sus costumbres se transformaron y la celebración adquirió una presencia más amplia en la sociedad estadounidense, especialmente desde finales del siglo XIX y comienzos del XX.
En Estados Unidos, como Halloween se había vuelto más violento, a finales del siglo XIX y comienzos del XX se buscó cambiar su imagen y darle un carácter más festivo y colorido, con juegos, bromas y concursos. Posteriormente, se popularizó la tradición del «dulce o truco», que consistía en entregar dulces y chocolates a los niños que recorrían las casas, con el propósito de evitar sus bromas. Esta tradición continúa hasta la actualidad.
Símbolos tradicionales del Halloween
Se tienen dos símbolos principales:
- El farol: En Irlanda se tallaban nabos y se colocaban velas en su interior. En Norteamérica y desde mediados del siglo XIX, la calabaza pasó a utilizarse para esa misma función. Fue un reemplazo, no fue una evolución.
En Norteamérica también había nabos; sin embargo, se optó por las calabazas porque abundaban en otoño (de septiembre a noviembre) y resultaban más fáciles de ahuecar y tallar. - El fantasma con sábana: Se relaciona con la mortaja, la tela utilizada para envolver cadáveres.
Hay otros símbolos más:
- Brujas con escobas, sombreros puntiagudos y calderos.
- Gatos negros, asociados con la brujería y la mala suerte.
- Esqueletos y calaveras, que representan la muerte.
- Murciélagos, vinculados con la noche y con vampiros.
- Búhos, presentes en antiguas decoraciones junto con brujas y gatos.
- Arañas y telarañas, utilizadas para ambientar lugares oscuros, abandonados o supuestamente embrujados.
Halloween y satanismo
El 31 de octubre es una fecha muy importante para el satanismo moderno. Por ejemplo, en la Biblia satánica, página 12, y escrita por Anton Szandor LaVey en 1969, se dice que las tres celebraciones principales del satanismo son: 1) el cumpleaños del satanista,[9] 2) la noche de Valpurgis (noche de las brujas) y 3) Halloween.
Un 31 de octubre de 1999, Karla LaVey refundó la iglesia satánica para honrar a su padre Anton LaVey. Evidentemente, 31 de octubre es una fecha relevante para el satanismo.
Es interesante observar la reacción de los satanistas modernos al ver a niños y adultos celebrando Halloween:
“Consideramos esta festividad como la noche en que la gente común intenta profundizar en su interior y entrar en contacto con la «oscuridad», que para los satanistas constituye una forma cotidiana de existencia. Especialmente en Estados Unidos, Halloween es una ocasión para celebrar el cine de monstruos, ponerse disfraces macabros y experimentar la emoción del «miedo divertido». Los niños —de todas las edades— pueden dar rienda suelta a sus fantasías utilizando disfraces que les permiten interpretar intensamente distintos personajes y liberar sus «núcleos demoníacos»”.[10]
“Esa noche sonreímos ante quienes exploran como aficionados su propia oscuridad interior, porque sabemos que disfrutan de su breve incursión en el «mundo de las sombras». Alentamos sus fantasías tenebrosas, el placer de las golosinas y la amplia evocación de nuestra estética… podemos señalarles que quizá logren comprendernos un poco examinando sus propias actividades en la víspera de Todos los Santos. Sin embargo, por lo general nos resulta más sencillo decir: «Piensen en la familia Addams y empezarán a entender de qué se trata lo nuestro»”.[11]
Es evidente la satisfacción de los satanistas al observar cómo quienes celebran Halloween se vinculan con el ocultismo y las creencias que ellos profesan.
¿Qué dice la Biblia sobre la inmortalidad el “alma”?
Halloween tiene como fundamento la inmortalidad del alma. Sin esta creencia, esta fiesta se vendría abajo. ¿Qué dice la Biblia al respecto? La Escritura revela que el hombre es un alma viviente y que no tiene un alma (ver Ez 18:20). El alma no es un espectro, sino que es el ser humano en su totalidad; es la unidad holística entre “cuerpo” y “espíritu” / “aliento de vida” (Gn 2:7).
La Palabra señala que no hay vida después de la muerte (Ec 9:5-10) e indica que todo espíritu/aliento de vida regresa a Dios, ya sea de una persona mala o buena, porque Él es el Dador de la vida. Esto está registrado en Salmo 146:4 y Eclesiastés 12:7. Por su parte, Pablo, en 1 Timoteo 6:15-16, enseñó que el único ser inmortal es Dios. Ningún ser humano es inmortal; por tanto, no existe “alma inmortal”. Según el registro bíblico, la única persona que dijo que el ser humano puede ser inmortal fue Satanás (Gn 3:4). Por supuesto, tal afirmación fue una mentira; recordemos que él es el padre de la mentira.
El Nuevo Testamento testifica que el diablo puede convertirse en un ser de luz y engañar a la gente (2 Cor 11:14). Aquellas almas que enseña Halloween simplemente son demonios que, con su accionar, tienen como objetivo engañar a la gente, haciéndole creer que habría vida después de la muerte.
El Apocalipsis (2:7; 22:14) enseña que el ser humano solo llegará a ser inmortal cuando coma del árbol de la vida, y esto sucederá con la segunda venida de Cristo. No hay evidencia bíblica para sostener que el ser humano o su espíritu puedan ser inmortales. Al contrario, existen muchos textos, como los que se han leído, que rechazan la “inmortalidad del alma”.
Por tanto, toda creencia, práctica o fiesta que tenga como base la inmortalidad del alma debe ser descartada por toda persona que lee la Biblia. Por supuesto, entre esas fiestas que se deben descartar está Halloween.
¿Es correcto participar de Halloween?
La Biblia, explícitamente, no aborda la celebración de Halloween. Sin embargo, ella sí está en contra de las prácticas, símbolos y fundamentos religiosos y culturales de Halloween. ¿Cuáles son los fundamentos del Halloween? Los siguiente:
- La inmortalidad del alma (Kyle Smith).
- La relación religiosa entre vivos y muertos (Michael Carter).
- El folclore sobre seres sobrenaturales y la adivinación (Ronald Hutton).
- El disfraz, las bromas y el miedo como entretenimiento (Leslie Przybylek)
Precisamente estos fundamentos del Halloween están en contra de ciertos principios bíblicos. Por ello, como creyentes, somos llamados a rechazar Halloween y sus adaptaciones cristianas. Por las siguientes razones:
- Porque esta fiesta honra a la muerte, y no a la vida. El creyente cree en un Dios de vida, no de muerte. El mismo Señor Jesucristo señaló que Él es “la resurrección y la vida” (Jn 11:25). En este planeta, la muerte entró como intrusa por causa del pecado. En sí, el único responsable de la muerte es Satanás.
La muerte tiene una connotación negativa en la Escritura y es lo contrario de lo que otorga Dios. Mientras el diablo provoca la muerte, Dios da vida, y vida en abundancia (Juan 10:10). Por un lado, el diablo ideó matar al ser humano por completo; por otro lado, Dios planificó salvar al hombre, a pesar de que haya pecado, y le promete la vida eterna. En sí, el creyente celebra la vida, no la muerte.
El cristiano que decide celebrar Halloween simplemente honra la muerte y deshonra al Dios de vida (¡que le dio la vida!). Razón tiene Jessica Trevithick: “Halloween está intensamente ligado con lo oculto y una preocupación por los muertos –dos influencias sobre los que la Escritura y la iglesia constantemente advierten… El hecho de celebrar Halloween deshonra nuestro Salvador resucitado”.[12] - Porque es una de las fiestas principales del satanismo moderno. Lo más terrible y paradójico que puede suceder hoy es que, sabiendo que Halloween es una de las principales fiestas del satanismo, haya cristianos que deseen celebrarla. ¿Acaso Dios nos ha llamado a recurrir al satanismo para adaptar sus fiestas y, luego, celebrarlas? ¿No se supone que somos llamados a tener un solo Señor y no dos señores (Mt 6:24)? Cuando nos bautizamos, ¿no se supone que hemos dejado al “antiguo señor” (el diablo) para tener un nuevo Señor (Jesucristo) y experimentar así la vida eterna (Ro 6:22-23)? ¿Cómo es que ahora vamos a recurrir a nuestro antiguo señor para adaptar y participar en una de sus celebraciones? En el adventismo de hoy se ha recurrido al catolicismo y al evangelicalismo para adaptar ciertos ritos, cultos y géneros musicales. ¿Acaso ahora toca recurrir al satanismo para traer a la iglesia algo novedoso?
La Escritura es clara: nadie puede servir a dos señores. ¿Adoramos al Dios de vida u honramos al dios de la muerte? Si decidimos honrar a nuestro Salvador, necesariamente tendremos que rechazar Halloween y sus adaptaciones.
Gracias a Dios, el adventismo mantiene un rechazo abierto hacia esta fiesta, por su relación con lo oculto y lo demoníaco. No hay apoyo “para este tipo de festival”.[13] - Porque tiene como fundamento una doctrina antibíblica. La doctrina antibíblica que Halloween tiene como fundamento es la inmortalidad del alma. ¿Es bíblica esta creencia? No, y ya se demostró en la tercera parte de este artículo. Entonces, si no es bíblica, ¿cómo es que un cristiano quiere celebrarla, practicando lo que esta enseña? Si la Biblia enseña que no hay vida después de la muerte, ¿cómo es que vamos a celebrar la muerte?
¿No se supone que el creyente es llamado a vivir en la verdad y no en la mentira? El mismo Señor Jesucristo dijo: “Yo soy la verdad y la vida” (Jn 14:6). Si Él es la verdad, ¿cómo es que vamos a participar de una fiesta que tiene como único fundamento una mentira?
Ojo, esto es peligroso, porque el conocimiento de la verdad es elemental para nuestra salvación. Si un cristiano no conoce la verdad y vive sobre la base de una mentira, no podrá experimentar la salvación en Cristo. La advertencia y el consejo de Pablo a Timoteo son pertinentes hoy: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1 Ti 4:16).
Por ello, como conocedores de la verdad, no debemos involucrarnos en fiestas que tienen como base una mentira. Halloween estuvo en la mente del padre de la mentira y no debe ser celebrado por nadie que conoce la verdad. ¿Qué parte de Halloween puede ser cristiana o bíblica?
En realidad, esta fiesta satánica es un gran desafío para la Palabra de Dios. Lo declarado por Pfandl es oportuno: “El Halloween y sus costumbres no tiene raíces en la Escritura o en la Iglesia Cristiana. Ellos están firmemente enraizados en las prácticas ocultas y paganas… Cualquier práctica derivada de lo oculto, es incompatible con las enseñanzas de la Escritura”.[14] Más adelante, añade: “Los Adventistas del Séptimo Día reconocen que el Espiritualismo tiene muchos rostros. Algunos de ellos pueden parecer inofensivos e incluso divertidos. Sin embargo, llevan a los niños y adultos lejos de la verdad de Dios, y pueden convertirse en trampolín para impulsar el entrelazamiento con lo oculto”.[15] - Porque sus símbolos tienen que ver con muertos, brujas, duendes y demonios. La Escritura registra que no debemos vincularnos con espiritistas, hechiceros, brujos ni demonios (Éx 22:18; Lv 20:6; Gá 5:19-20; 1 Ts 5:22; Ef 5:7-8, 11). ¿Por qué? Porque tienen que ver con el mundo de las tinieblas. Como hijos de Dios, somos llamados a ser críticos con los asuntos satánicos y a rechazar todo lo que viene del enemigo. Pablo, en 2 Corintios 6:14-15, tiene razón al decir: “¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial?”. En Efesios 5:11, el mismo apóstol escribió: “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas”. Si el llamado para nosotros es a reprender las obras de las tinieblas (¿alguien se atreve a decir que Halloween no es una obra maestra del diablo?), ¿cómo es que vamos a adaptar Halloween para celebrarlo? En ninguna parte de la Escritura se señala: “Adapten las obras de las tinieblas”. El llamado divino es claro: “No participéis”.
Todos los símbolos de Halloween son contrarios a la Escritura y llevan al engaño y a la perdición. Dios desea que no tengamos nada que ver con ellos. Trevithick tiene razón, al decir: “Halloween es comparable a caminar en un cementerio en medio de lápidas y observar una extraña combinación de mal y diversión, y entonces preguntarse quién ha sido el organizador”.[16] “¿Qué tiene en común asesinos, brujas, demonios, vampiros y sangre con el pueblo de Dios, a quien Pablo llama «hijos de luz» en Efesios 5:8? ¿No deberíamos pensar seriamente en si se glorifica a Satanás y sus ángeles?”.[17] - Porque no recrea ni es productivo. ¿Realmente es productivo celebrar Halloween? ¿En qué beneficia a los niños, adolescentes y jóvenes? ¿Es algo que realmente los va a RE-CREAR? ¿Esta fiesta es beneficiosa para sus vidas espirituales? Todo parece indicar que no.
Recordemos que la Escritura señala que todo creyente debe pensar únicamente en asuntos nobles, santos y puros. Pablo escribió: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Fil 4:8). ¿Qué tiene Halloween de verdadero, puro, amable, bueno, virtuoso y digno?
También el mismo Pablo, en 1 Corintios 10:31, indicó: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”. ¿Podemos glorificar a Dios con Halloween? Si la fiesta preferida del satanismo es Halloween, ¿podrá esta glorificar a Dios? ¿Puede algo satánico, aun siendo adaptado, glorificar a nuestro Salvador? Por supuesto que no.Trevithick es clara, al decir: “Halloween no es divertido, es el mal en su máxima expresión, y Jesús quiere que le hagamos frente en su nombre y con su poder”.[18]
Conclusión
- Halloween combina tradiciones celtas, cristianas medievales y populares. Sus fundamentos incluyen creencias espiritistas, ocultistas y sobre la inmortalidad del alma.
- Estos fundamentos contradicen los principios bíblicos sobre la muerte y la santidad. Por ello, el creyente debe abstenerse de participar en esta celebración.
- En consecuencia, Halloween resulta incompatible con los principios de la fe bíblica.
Referencias:
[1]Ronald Hutton, «The Celtic New Year and Feast of the Dead”, Folklore 135, no. 1 (2024): 69–86.
[2]Gerhard Pfandl, «Halloween and Seventh-day Adventists», Perspective Digest 14, no. 4 (2009): 57.
[3]History Channel, “The Origin of Halloween – Documentary”, YouTube, https://www.youtube.com/watch?v=-kxdGLpxIsU (consultado: 30 de septiembre, 2018).
[4]Hutton, 69-86, señaló que no existen fuentes históricas de los antiguos celtas que permitan determinar con precisión qué prácticas se realizaban durante Samhain. En cuanto a los nabos ahuecados y su asociación con los druidas, estos elementos se relacionan más con las tradiciones irlandesas y escocesas que con las prácticas documentadas de los antiguos celtas.
[5]Ovidio, Fastos, V, 419–444.
[6]Michael Carter, “What are soul cakes and what’s their link with Halloween?”, English Heritage, https://www.english-heritage.org.uk/halloween/soul-cakes/ (consultado: 27 de octubre, 2026).
[7]“The Deep History Lurking Behind Halloween”, University of California Press, https://www.ucpress.edu/blog-posts/60478-the-deep-history-lurking-behind-halloween (consultado: 27 de octubre, 2026).
[8]Ibid.
[9]No es que celebrar un cumpleaños sea pecaminoso. Nunca lo fue. En realidad, lo condenable es la actitud. ¿Por qué, para LaVey, el cumpleaños es una fiesta satánica? Para responder esta pregunta, necesitamos reconocer qué es un cumpleaños para él. Leamos lo que escribió: “El satanista piensa: ¿por qué no ser honestos, y si vas a crear un dios a tu imagen y semejanza, por qué no crear tal dios como si fueras tú? Todo hombre es un dios, si elige reconocerse como tal. Así, un satanista celebra su día de cumpleaños como la celebración más importante del año… Deberías felicitarte a ti mismo, comprarte lo que quieras, tratarte como el rey (o dios) que eres, y celebrar tu cumpleaños con tanta pompa y ceremonia como sea posible” (La biblia satánica, 112). Entonces, para LaVey, el cumpleaños satanista es una fiesta agradable para el diablo, porque en él un dios-hombre es quien lo celebra. Este tipo de cumpleaños tiene como objetivo elevar al cumpleañero humano al supuesto estatus de “dios”. Por supuesto, lo de LaVey, nada tiene que ver con los cumpleaños que celebramos nosotros.
[10]“F.A.Q. Holidays”, Church Satan, https://churchofsatan.com/faq-holidays/ (consultado: 27 de octubre, 2026).
[11]Ibid.
[12] Jessica Trevithick, «Halloween, ¿cristiano?», Revista Adventista, octubre, 2013, 9.
[13] Pfandl, 59.
[14] Ibid.
[15] Ibid.
[16] Trevithick, 9.
[17] Ibid.
[18] Ibid.




